Visita al cementerio de la Misericordia en Nantes
Una cosa que no nos gusta nada cuando buscamos información de algún lugar o atracción es que lo comparen con otro similar pero más famoso. Aveiro, la Venecia de Portugal, Estocolmo, la Venecia de Escandinavia. Hamburgo, la Venecia del norte. Creemos que lo único que consiguen es restarle valor al sitio que quieres descubrir y aumentar el hartazgo por ese lugar tan manido, en este ejemplo Venecia, y habitualmente saturado. Dejando esto claro, hoy os hablamos del Cementerio de la Misericordia, el Père Lachaise de Nantes.
Bromas aparte, el Cimetière de la Misèricorde no aparece como una de las grandes visitas en Nantes y creemos que es un sitio que merece la pena conocer. Un lugar donde se juntan la arquitectura y la historia para descubrir el pasado de la ciudad y entender el presente.
Cómo llegar
El tranvía nº3 parte del centro de la ciudad y nos deja en la entrada del cementerio.
Un poco de historia
Según la leyenda, en la Edad Media, alrededor del año 1026, donde ahora se ubica el cementerio se construyó una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Misericordia en honor a tres caballeros que habían matado a un dragón en el bosque. Incluso se le ofreció la mandíbula de la bestia al obispo de la ciudad. Junto a esta capilla se contruyó en 1793 el cementerio de la Misericordia, que debido a una ampliación obligó a derribar la propia capilla en 1823. Destruido durante la batalla de Nantes en plena Revolución Francesa, el cementerio resurgió de sus cenizas y siguió ampliándose hasta lo que es hoy en día: el principal cementerio de la ciudad con 9 hectáreas y más 16.000 tumbas, convirtiéndose en un museo al aire libre que refleja la historia social, política y artística de la ciudad.
A continuación te mostramos las que para nosotros son las 10 tumbas/monumentos más interesantes del cementerio de la Misericordia.
1. La del hombre con la frase legendaria
Pierre Cambronne. Igual no os suena su nombre, pero seguro que sí una de las frases que se le atribuyen.
Pierre Cambronne fue un general de Napoleón que resultó herido en la batalla de Waterloo. Cuando un oficial británico le pidió que se rindiese le contestó con una de sus frases célebres: La guardia muere, no se rinde (La Garde meurt, mais ne se rend pas), pero ante la insistencia de este le contestó con lo que pasó a llamarse la palabra de Cambronne: Merde! (creo que la traducción sobra).

2. La escultura destacada
En realidad no estamos ante una tumba sino ante una escultura funeraria, pero una muy destacada:La Vierge déplorant le Christ mort. Es de lo primero que encontramos al entrar en el cementerio y representa la Pietà clásica (la Virgen María sosteniendo y lamentando el cuerpo sin vida de Jesucristo después de la crucifixión). Su autor es Jacques Perrin y está realizada en mármol.
3. La de los grandes empresarios de la ciudadFamilia Lefèvre-Utile (LU)
Las galletas LU son una de las enseñas de la ciudad de Nantes. Jean-Romain Lefèvre y Pauline Utile abrieron una pequeña pastelería en la calle Boileau en 1846. Sus iniciales (L y U) dieron nombre a las famosas galletas Petit Beurre, famosas en todo el país (probarlas es una de las cosas que hacer en Nantes). Es fascinante observar la sencillez de la tumba de los fundadores frente a la opulencia de las capillas de sus descendientes a lo largo del paseo principal. Esto refleja cómo pasó la familia de ser artesanos locales a convertirse en capitanes de la industria mundial.

A la izquiera la capilla de los descendientes. A la derecha la tumba de los fundadores
4. La del millonario venido a menos.
Si ya habéis visitado la ciudad, seguro que os suena el apellido Pommeraye por las famosas galerías comerciales, llenas de lujo y elegancia. Esto contrasta con su tumba, sobria y modesta. Y es que Louis Pommeraye murió arruinado.
El que fuera uno de los hombres de más éxito de la ciudad se propuso crear unas galerías comerciales que rivalizasen con las de París. Para ello debía conectar dos calles con un desnivel de casi 10 metros. Además de las dificultades arquitectónicas estaban las quejas de los vecinos, que le pusieron constantes trabas legales. Y a todo esto se sumó una crisis financiera que derivó en la Revolución de 1848.
Los alquileres de las tiendas no llegaban a cubrir los préstamos que Pommeraye había pedido (la obra había costado más de 600.000 francos) y Louis acabó declarándose en bancarrota. Murió en 1850 con 44 años y solo 7 después de ver rematada su obra.

5. La tumba alemana de 1870
Esta es una rara avis en lo que a tumbas militares se refiere. Se trata de la sepultura de cinco soldados alemanes hechos prisioneros de guerra que murieron en Nantes durante la guerra franco-prusiana de 1870. De acuerdo con el Tratado de Paz y la ley del 4 de abril de 1873, el Estado otorgó una concesión perpetua a estos soldados caídos en suelo francés, por lo que el Estado se encarga del mantenimiento de la tumba. Es muy extraño encontrar en un país tumbas de enemigos a los que se le dispense un trato tan especial (normalmente están dispersas entre el resto de los enterramientos).
6. La tumba pagoda
Esta tumba pasa por ser una de las más llamativas del cementerio ya que rompe la estética neogótica con una pequeña pagoda. Quien aquí reposa es Pierre-Hildevert Lagarde (1818-1874), escritor y armador que también fue amigo de Julio Verne. La elección de esta forma para su tumba no está clara. ¿Será por su contacto con culturas orientales en sus viajes? ¿O estará influenciado por las historias que le contaba su amigo?

7. La de la resistencia a la ocupación nazi
Alexandre Fourny (1898-1941) fue un abogado nantés que combatió en la Primera Guerra Mundial y ayudó a la resistencia (formó parte de la red de información «Georges France 31» durante la invasión alemana de la Segunda Guerra Mundial. Fue arrestado por la Gestapo y fusilado por la Wehrmacht en Nantes el 22 de octubre de 1941 como represalia por un atentado cometido por un joven comunista. Su tumba es una alegoría de la victoria con el lema en latín «Sirviendo a la patria consiguió la victoria«.
8. La del mausoleo a las víctimas de julio de 1830
La columna de julio de 1830 rinde homenaje a diez residentes de Nantes que cayeron víctimas de los disparos de la policía en la Plaza Luis XVI durante las manifestaciones revolucionarias de aquel mes sangriento. Se trata de un mausoleo de ocho metros de altura (el más grande del cementerio) con inscripciones explícitas: «La nación que no honra a los mártires de la libertad no es digna de seguir siendo libre».
9. La del milagrero
Henri Gosse (1837-1915), conocido como el Hermano Camilo de Jesús, fue un religioso de la escuela de Saint-Pierre, ubicado en aquel entonces en el Hôtel Rosmadec (actualmente uno de los edificios del ayuntamiento), conocido en la región por sus poderes curativos. Por ello, su tumba es ahora objeto de devoción, y sus flores y adornos dan testimonio del culto que rodea a esta figura local.
10. Sección de víctimas del deber
Ubicada cerca de la entrada de la Pelleterie, la sección de Víctimas del Deber está enmarcada por cuatro altos mástiles blancos. Cada año, en la víspera del 1 de noviembre, se izan allí banderas tricolores mientras el alcalde de la ciudad deposita una corona floral. Esta corona rinde homenaje a los ciudadanos que, en el ejercicio de su profesión o por simple devoción, perdieron la vida realizando actos de valentía. Entre 1893 y 1958, años del primer y último entierro, 23 personas fueron enterradas en esta sección. Entre ellos se encuentran un médico, soldados, oficiales de la Sûreté du Québec, civiles y bomberos.

Obra que forma parte de la exposición Miroirs des temps
Otras curiosidades del cementerio
El camposanto cuenta con un recinto privado. La familia Durand-Gasselin, una de las familias destacadas de la ciudad, tiene su propia parcela amurallada. El recinto fue creado durante la tercera ampliación y suele estar cerrado, así que no es posible visitarlo.





