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Las 10 mejores cosas que hacer en Cuenca

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21 junio, 2019

Cuenca es una de las 15 ciudades españolas declaradas Patrimonio de la humanidad, lo cual ya es un buen motivo para visitarla. La Ciudad Histórica se encuentra entre las hoces (hoz= valle estrecho por donde pasa un río y rodeado de altas paredes de roca) de los ríos Júcar y Huécar, en un terreno elevado. Esta localización le confiere a la ciudad una espectacularidad que hace que Cuenca sea famosa más allá de nuestras fronteras. Acompáñanos a descubrir las mejores cosas que ver en Cuenca.

Un poco de historia

Los romanos ya se asentaron por la zona (en Segóbriga, que cuenta con un parque arqueológico visitable), pero la zona de la ciudad histórica no se empezaría a poblar hasta la llegada de islam a la península. Alfonso VIII conquista la ciudad en el 1177 y trae un período de relativa paz en el que las tres religiones mayoritarias convivirán en paz.

La ciudad crece apoyándose en la industria del paño, la expansión agrícola, el auge de la ganadería trashumante y la creación de los gremios de la lana, pero comienza a caer en declive con la peste de 1588 y las posteriores sequías, plagas de langostas y pérdida de población. 

En el siglo XIX la ciudad crece por los ensanches en la zona llana del sur, manteniéndose en el norte la ciudad monumental, centro de nuestra visita.

Destacamos ahora las 10 experiencias que más nos gustaron en Cuenca:

Cruzar el Puente de San Pablo

En el siglo XVI existía un puente de piedra que servía para cruzar desde el convento de San Pablo a la ciudad histórica. Con el tiempo se fue deteriorando y resultó necesario demolerlo. A principios del siglo XX se construía su sucesor, el Puente de San Pablo, obra del arquitecto valenciano José María Fuster y Tomás. Entrar en la ciudad a través de este puente nos parece la manera perfecta de empezar a conocer Cuenca (abstenerse personas con vértigo).

Puente de San Pablo

Puente de San Pablo

Conocer su Catedral neogótica

¿Qué fue lo primero que hizo Alfonso VIII tras la conquista de la ciudad? Construir la catedral, la que hoy podemos ver. Bueno, más o menos, ya que ha sufrido varios cambios desde su construcción. Como ejemplo perfecto tenemos la fachada: es la tercera construida después de que las dos anteriores se viniesen a bajo. Esta última se construyó el siglo pasado. En su interior destacamos sus vidrieras (con poco más de 20 años) y la portada renacentista de la sala capitular (con uso de la técnica de candelieri).

La Catedral se encuentra en la Plaza Mayor, la más importante de la ciudad y que cuenta con una forma muy particular, estrecha y alargada. En el comienzo de la Plaza se encuentra el Ayuntamiento, un edificio barroco con tres arcos de medio punto (por donde pasa el tráfico), y al final de la Plaza se encuentra el Convento de las Petras.

catedral cuenca

Fachada de la Catedral

Admirar las Casas Colgadas

Son los edificios más emblemáticos de la ciudad y la fotografía más repetida de Cuenca. Son tres las casas que tienen balcones en voladizo sobre la Hoz del Huécar, de las que se discute si tienen origen medieval o musulmán. Lo que sí sabemos es que fueron restauradas en el siglo XX, y en una de ellas, la Casa del Rey, se creó el Museo de Arte Abstracto (entrada gratuita).

Casas Colgadas con el Puente de San Pablo a la derecha

Contemplar los Ojos de la mora

Ahora vamos a hablar de arte urbano… o no tan urbano, pues se encuentra en Cerro de la Doncella, lugar desde donde lanzaban al vacío a los sentenciados por la Santa Inquisición. Todos los años la Escuela de artes y oficios de Cuenca decora una parte del cerro, que ahora es conocido como los Ojos de la mora, que nos recuerda la leyenda de la mora:

Después de la reconquista cristiana parte del pueblo moro se quedó viviendo en la ciudad. Un soldado cristiano se enamoró de la joven más bella de la ciudad, que era mora. Como el matrimonio entre distintas religiones estaba prohibido mantenían su amor en secreto y se veían a través de una ventana de la casa de la chica. Un joven moro pidió la mano de la chica, pero ella lo rechazó. Mientras nuestros enamorados acordaron casarse: un cura amigo la convertiría al cristianismo y al momento siguiente los casaría, así nadie podría separarlos. Quedaron en encontrarse donde el cura cuando la Torre Mangana tocase las campanas. Lo que no sospechaban es que el pretendiente rechazado había estado vigilando la casa de la mora. Al descubrir al militar reunió un grupo de compañeros y dieron muerte al cristiano. Cuando la mora se enteró del porqué de la tardanza de su amado intentó suicidarse, pero el cura lo evitó y le explicó que si se suicidaba no podría encontrarse con su amado en el cielo. Dicen que la mora se murió de amor en el Cerro de la Doncella y que sus ojos miran a donde debía encontrarse con su soldado.

Los ojos de la mora

Alucinar con los “rascacielos” del barrio de San Martín

En el barrio de San Martín se encuentra los conocidos como rascacielos de Cuenca. Dan hacia la calle Alfonso VIII, donde cuentan con tres y cuatro alturas. Como apenas hay sitio para construir los conquenses tuvieron la idea de construir hacia abajo, alargando así los edificios hacia la calle de Santa Catalina. Por eso estos rascacielos tienen dos entradas, una para los pisos superiores y otra para los inferiores. Los edificios muestran hasta diez alturas, siendo todo un prodigio para la época. 

Rascacielos de Cuenca

Subir hasta el punto más alto del Castillo

Los restos del Castillo de Cuenca se encuentran en la parte más alta de la ciudad. Para llegar debemos salir de la Plaza Mayor por la calle San Pedro. Pasaremos por la Iglesia de San Pedro, un curioso templo del siglo XVIII y planta octogonal; por el Convento de las Carmelitas y por el Archivo Histórico Provincial (antigua sede de la Inquisición). 

Llegamos así a las ruinas del Castillo, que ocupó la antigua alcazaba árabe. El Arco de Bezudo es de los poco que se conserva. Era una de las entradas al castillo. Hay habilitada una escalera para subir a la parte más alta y disfrutar de las vistas (aunque nosotros encontramos el paso cerrado). Si cruzamos el arco y continuamos por la Calle Larga llegaremos hasta el Mirador de la Hoz y al Mirador del Rey.

Vistas desde el Barrio del Castillo, con el Convento de San Pablo, el puente homónimo y la ciudad vieja

Conocer el MUPA

La provincia de Cuenca cuenta con dos yacimientos arqueológicos (Las Hoyas y Lo Hueco), por lo que establecer un museo paleontológico era el paso más lógico. Así en el 2015 nace el MUPA o Museo de Paleontología de Castilla la Mancha.  El museo está dividido en diez salas donde podemos encontrar restos de los  yacimientos de Las Hoyas y Lo Hueco, siendo alguna de estas piezas únicas. Como ejemplos, en el museo podemos encontrar el cerebro de un Ampelosaurus, un dinosaurio herbívoro que llegaba a alcanzar los 15 metros de longitud; un Concavenator Corcovatus completo (conocido en el museo por Pepito) o un Iberomesornis, un ave que evolutivamente se sitúa entre los dinosaurios terópodos y las aves modernas. Una parada fantástica sobre todo si vamos con niños.

Museo de Paleontología de Castilla la Mancha

Tomar algo en el Parador, antiguo convento de San Pablo

Atravesando el Puente de San Pablo se llega a uno de los numerosos edificios religiosos construidos entre los siglos XVI y XVIII, el antiguo convento de San Pablo. Fue construido en el siglo XVI y la sede de los dominicos en la ciudad. En su interior encontramos una pequeña iglesia gótica. Hoy es un Parador Nacional de Turismo donde podemos tomar algo, pero si tenemos la suerte de alojarnos allí podremos disfrutar de las visitas guiadas al convento.

Hacer alguna de las rutas de senderismo de la ciudad

En Cuenca podemos encontrar dos SL o senderos locales (menos de 10 km) que recorren las dos hoces que bordean la ciudad:

  • SL 10 o Sendero periféricos de las Hoces de Cuenca. Esta ruta circular es una muy buena forma de conocer la ciudad y su entorno. Si elegimos el barrio del Castillo como punto de partida (el punto más alto de la ruta) bordearemos el casco histórico recorriendo la Hoz del río Huécar. Seguiremos el curso del río hasta el Parque de la Trinidad, donde el Huécar se junta con el Júcar. Continuamos bordeando la ciudad por la Hoz del Júcar hasta llegar otra vez al Barrio del Castillo. El total de la ruta son 4 km con 210 metros de desnivel acumulado (unas 2 horas con mucha calma).
  • SL 11 o Ruta de la Hoz del río Júcar. Esta ruta, también circular, es un poco más larga. Bordea el río Júcar desde el Recreo Peral hasta la Presa de las Granjas. Por el camino pasaremos por la ermita de San Julián el Tranquilo y por los restos de la ermita de San Juan de la Rivera. En total son 7 km con un desnivel acumulado de 288 metros (2,5 horas).
  • Parte del GR 66 pasa por la ciudad (unos 4,5 km).

 

Cartel informativo

 

Disfrutar de la gastronomía conquense

Aunque la gastronomía de la zona es muy variada (ajo arriero, morteruelo, migas, mojete, gazpacho pastor…) nosotros vamos a destacar un plato, un postre y una bebida.

Empezamos con unos zarajos, que están hechos con intestino de cordero lechal. Después de marinarse se enrollan en un sarmiento y se fríen (también pueden hacerse al horno o a la plancha). Es uno de los pinchos típicos que se piden para tapear por la ciudad.

Seguimos con el alajú, una especie de torta elaborada con almendras, miel, pan rallado, pan tostado y especias. Una vez hecha la torta se cubre por los dos lados con obleas.

Y para acabar nada mejor que un licor. El resolí se elabora con café, anís seco o aguardiente, corteza de cítricos, canela en rama, clavo, agua y azúcar. Lo tradicional es tomarlo en semana santa (cuando visitamos la ciudad) y en navidad, aunque puede encontrarse todo el año.

zarajos

Zarajos conquenses

Y hasta aquí nuestra visita a Cuenca. Como siempre os dejamos un mapa con todos los lugares mencionados y alguno más para ampliar vuestra visita. ¡Hasta el siguiente viaje!

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