Escocia Europa

Día 1: Edimburgo Old town

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12 marzo, 2018

Empezamos el primero de los tres días en Edimburgo enfocándonos en la ciudad vieja, la parte verde del mapa. La líneas rojas indican el recorrido que realizamos.

Mapa de edinburghcastle.biz

La Old Town de Edimburgo está declarada Patrimonio de la Humanidad por a Unesco. La ciudad se articulaba entorno al castillo y a la Royal Mile, la arteria principal de la ciudad, y esto provocó una saturación que propició la idea de construir una nueva ciudad, la New Town. Aquí además tenemos nuestro hostel, el Castle Rock Hostel, y muy próximo a la ciudad vieja también está nuestro garaje, el NCP Car Park St. John´s Hill.

Pienso que no hay mejor manera de empezar a conocer Edimburgo que visitando el castillo. Encima de la colina Castle Hill se erige esta fortificación que domina el skyline de la ciudad. Su construcción se inició en el siglo XII y alberga el edificio más antiguo de la ciudad, la capilla de St. Margaret (en torno a 1130). Su único acceso es a través de la Royal Mile y abre a las 9:30, aunque antes de la apertura ya habrá gente sacándose fotos en la entrada. En vez de pagar una entrada normal compramos el Explorer Pass, del cual hablamos en el post Preparando un viaje a Escocia en 8 días. Con la entrada nos dan un mapa del recinto y pagamos por una audioguía. Vamos recorriendo los diferentes edificios con los que cuenta. La capilla de St. Margaret, que ya hemos mencionado, fue construida en memoria de la madre de David I. En el Palacio Real se encuentra lo más destacado del castillo, las joyas de la corona y la piedra del destino. Las joyas de la corona, conocidas como los Honores de Escocia, están formadas por la Espada del Estado, la Corona y el Cetro. En el mismo edificio se encuentra la piedra del destino. La piedra se utilizaba en las coronaciones de los reyes escoceses hasta que, en 1296, el rey inglés Edward I la incorporó a su trono en Londres. En 1996 la Piedra de Scone volvió a su Escocia natal, que solo abandonará en cada coronación de un rey inglés en la abadía de Westminster. También dentro del castillo se encuentra el Museo Nacional de la Guerra, con todo tipo de artefactos militares de los últimos 400 años, el Mons Meg, un enorme cañón del siglo XV, el One o´clock Gun, un cañón que se dispara todos los días desde 1861, el Scottish National War Memorial, que conmemora las víctimas de las dos guerras mundiales y de las campañas militares desde 1945, y una recreación de una prisión del castillo.

Si empezamos a bajar por la Royal Mile llegaremos hasta la estatua del filósofo David Hume. Los estudiantes le frotan un dedo del pie antes de los exámenes, por eso ese color dorado. Ya de frente nos encontramos con una estatua del Duque de Bucceluch y con la Catedral de St. Giles. En su interior Jhon Knox, entre otros, emprendió la reforma protestante en Escocia. Destacamos las vidrieras y la Capilla del Cardo (Thistle Chapel). A la salida de la Catedral encontramos un corazón de piedra. Se dice que hay que escupir en su interior para volver a Edimburgo.

Al otro lado de la calle tenemos el The Real Mary King’s Close, un callejón cerrado al público y reabierto al público en 2003. Muestra la miseria y la enfermedad reinante en Edimburgo entre los siglos XVI y XVII, pero la única manera de visitarlo es mediante un tour de pago.

Volvemos un poco sobre nuestros pasos y tomamos Victoria St. Esta calle está repleta de tiendas curiosas, y también está aquí donde comeremos hoy: Oink (espectacular su bocadillo de cerdo). Al final de la calle llegamos a Grassmarket, una preciosa plaza repleta de pubs y restaurantes que antaño fue donde tenían lugar las ejecuciones públicas. Si queremos comprar un libro podemos seguir por la calle, hasta el final de la plaza, en West Port. Aquí encontraremos librerías antiguas, con la mayoría de volúmenes de segunda mano.

Maggie Dickson era una chica de Edimburgo en el siglo XVIII. Se casó pero su marido la abandonó, así que se fue de la ciudad y acabó en una posada en Kelso, al sur de Edimburgo. Allí empezó a trabajar a cambio de alojamiento y comida. Conoció al hijo del posadero y quedó embarazada de él. Ocultó su embarazo mientras pudo, pero el niño nació prematuro y muerto. Maggie intentó deshacerse del cadáver en el río, pero un hombre la vio y la denunció. La juzgaron por ocultación de embarazo y la condenaron a la horca. El 2 de septiembre de 1724 la ahorcaron en Grassmarket. Minutos antes le habían concedido su última voluntad, tomarse una copa de whisky. Certificaron la muerte de Maggie y trasladaban su cuerpo en un ataúd cuando empezaron a escucharse golpes que salían de la caja, ¡Maggie estaba viva!. La volvieron a llevar a Grassmarket para volver a ahorcarla. La gente esperaba otra vez el espectáculo, pero una voz centró la atención del público: Maggie no podía ser ahorcada otra vez. Había sido condenada a la horca, no a la muerte, y la ley prohíbe juzgar dos veces el mismo delito. Además como habían certificado su muerte se daba por extinta su relación matrimonial. Maggie estaba salvada. Acabó casándose con su salvador, un estudiante de derecho, y comprándose una casa en la plaza. A día de hoy un pub de Grassmarket lleva su nombre.

Al otro lado de la plaza nos encontramos con el cementerio de Greyfriars. Desde este cementerio se divisa el Castillo y Edinburgh College of Art, que divide a sus alumnos en cuatro “casas”. Se dice que la combinación de estos edificios, junto con los alumnos con su uniforme, sirvieron a la escritora J. K. Rowling de inspiración para crear Hogwarts. En este cementerio podemos encontrar una estatua de Boby, el perro de un policía que esperó junto a la lápida de su dueño que este regresara. Boby se fue haciendo querido entre los vecinos, que lo alimentaban y cuidaban. El cementerio también tiene leyendas relacionadas con lo paranormal. En el cementerio encontramos el mausoleo de George Mackenzie, un abogado que condenó a numerosos covenanters (movimiento religioso presbiteriano), los cuales fueron encarcelados muy cerca del cementerio. Debido a las condiciones del internamiento y a las torturas muchos murieron, lo que le granjeó al abogado el apodo de Bloody Mackenzie. Un vagabundo, en los años 90, durmió en el mausoleo de Mackenzie y dijo sufrir sucesos paranormales. Desde entonces son muchos los que dicen sentir su presencia y que salieron del mausoleo con arañazos y magulladuras.

Muy cerca del cementerio tenemos el National Museum of Scotland. Es un museo enorme con un montón de información sobre la historia de Escocia, pero destacamos dos curiosidades: aquí se encuentra disecada la oveja Dolly (primer mamífero clonado a partir de una célula adulta), y en la planta 7 se encuentra la terraza, de acceso gratuito, con unas inmejorables vistas de Edimburgo.

Volvemos a la Royal Mile. A la izquierda nos encontramos con la Tron Kirk, una antigua iglesia de la Royal Mile. En su interior descubrimos el Royal Mile Market, un mercado donde encontrar distintos tipos de artesanía escocesa y regalos no tan típicos. Seguimos bajando en dirección contraria al Castillo hasta dejar a la izquierda un edificio con un gran reloj, Canongate Tolbooth. Llegamos así a la iglesia de Canongate, donde se encuentra la tumba del filósofo y economista Adam Smith. Ya casi estamos en el final de la Royal Mile. A la derecha vemos un edificio de moderno diseño, obra del español Enric Miralles, que es el Parlamento de Escocia. La obra fue muy controvertida ya que multiplicó por diez su presupuesto inicial y su diseño vanguardista no consiguió integrarse con la parte antigua de la ciudad. Rematando la calle se encuentra el Palacio de Holyrood. A partir de la Edad Media los reyes escoceses cambiaron el Castillo de Edimburgo por la abadía de Holyrood, y hoy en día sigue siendo la residencia oficial en Escocia de la Reina de Inglaterra. La distancia entre el Palacio de Holyrood y el Castillo es de 1814,2 metros, más que una milla, por lo que llamaron al trayecto Royal Mile, que era mayor a un milla normal (también le llama a esa distancia milla escocesa).

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