Suiza

Visita a Stein am Rhein, Schaffhausen y Rheinfall

en
9 enero, 2020

El lago Constanza forma una frontera natural entre Alemania, Liechtenstein y Suiza.

En la parte más occidental del lago se encuentra la población de Stein am Rhein, precioso pueblo famoso por sus fachadas decoradas con frescos.

Stein am Rhein

El nombre del pueblo significa peña del Rin, lo que ayuda a imaginar cómo es el pueblo: una gran elevación montañosa al borde del río Rin. En lo alto de la montaña se encuentra el castillo de  Hohenklingen que ahora funciona como restaurante, por lo que las vistas del pueblo son lo único de lo que podemos disfrutar sin entrar a comer.

Desde el castillo bajamos al pueblo y aparcamos en las afueras del centro. Entramos por Untertor, la torre del reloj del siglo XIV que es una de las puertas medievales que todavía se conservan. Siguiendo la calle Understadt llegaremos al Ayuntamiento pasando por algunas de las casas con más solera de la localidad.

Una de las primeras que nos encontramos es Brodlaube, un edificio del siglo XIV que fue usado como gremio de panaderos y en el que nos llaman la atención los blancos y rojos de su fachada. Poco después nos encontramos con la Casa del pelícano, conocida así por la representación de dicha ave en los frescos del edificio.

Continuando la calle llegamos a la Plaza del ayuntamiento, donde destaca el propio Rathaus. El edifico del siglo XVI cuenta con las ya mencionadas fachadas decoradas con frescos y con su torre del reloj. El resto de edificios, también decorados, ayudan a hacer de esta plaza el sitio más bucólico del pueblo.

Nos dirigimos hacia el puente pero nos paramos un momento para admirar la abadía de San Jorge. Cruzamos el río y paseamos un poco por la zona. La iglesia de San Johann auf Burg tiene un pequeño cementerio anexado al edificio y desde allí conseguimos unas bonitas vistas del pueblo.

Volvemos ya hacia el coche y nos vamos alejando del lago siguiendo el río. Pocos kilómetros después llegamos a Schaffhausen.

Schaffhausen

Schaffhausen (o Escafusa, como es conocida la ciudad en español) es una antigua villa suiza. El pueblo nació de la necesidad de crear una base estable por donde las mercancías desembarcaban para evitar las cataratas del Rin. La riqueza que generó este comercio puede verse hoy en las fachadas de las antiguas casas gremiales, que nada tienen que envidiar a las de sus vecinos de Stein am Rhein.

El centro de Schaffhausen está vetado para los automóviles, por lo que aparcamos en la orilla sur del río. Tras cruzar el puente nos dirigimos a comer a Güterhof, un antiguo almacén de mercancías que ahora funciona como restaurante. Cuentan con un menú del día en el que por 22 CHF te ofrecen dos platos, que para los precios de Suiza está bastante bien.

Nos dirigimos al centro y recorremos la calle Vordergasse. Esta, junto Vorstadt, concentran las principales atracciones de Schaffhausen. Lo primero que encontramos es la fuente de Guillermo Tell, símbolo legendario de la independencia de Suiza.

La leyenda dice que Guillermo Tell rehusó inclinarse al pasar por un monumento que simbolizaba el poder de los Habsburgo. El gobernador, sabiendo de la fama de buena puntería de Tell, lo obligó a disparar a una manzana que se encontraba sobre la cabeza de su hijo y a 100 pies de distancia. Tell cogió dos saetas y acertó con la primera. El gobernador lo liberó y le preguntó para qué era la segunda, a lo que Guillermo contestó que era para matarlo en caso de que fallase con su primer disparo. El gobernador lo volvió a encarcelar, pero nuestro héroe logró escapar y tender una emboscada al gobernador, al que mató con la segunda saeta, dando comienzo a la sublevación de varios cantones contra los Habsburgo.

fuente guillermo tell

Fuente de Guillermo Tell

Muy cerca de la fuente está la iglesia de St. Johann, cuya torre sobresale en el horizonte de la ciudad. Poco después se encuentra la Casa del caballero o Haus zum Ritter, con frescos renacentistas que representan las virtudes burguesas. Siguiendo la calle llegamos hasta Fronwagplatz, plaza donde se encuentra la fuente del rey mago Gaspar.

Subiendo por Vorstadt hay más mansiones profusamente decoradas, como Zum Goldenen Ochsen. En su fachada vemos un buey dorado, símbolo de la casa, y escenas de la antigua Grecia y de Babilonia.

Al final de la calle está Schwabentor, una de las antiguas puertas de la muralla medieval. Volvemos por una calle paralela para realizar nuestra penúltima visita en la ciudad, el antiguo monasterio Allerheiligen. Ocupa toda la manzana y es un gran complejo que incluye una iglesia, un claustro románico, un gran jardín donde aún se cultivan plantas medicinales y, ocupando parte del monasterio, el Museo Allerheiligen.

 

La última visita es al Munot, una fortificación circular diseñada por el artista alemán Alberto Durero. Cuando había alguna invasión en el pueblo tanto los vecinos como el ganado se refugiaban en su interior. Hoy se utiliza como centro cultural. La visita es gratuita y muy recomendable, ya que desde su torre del homenaje (donjon) se obtienen las mejores vistas de Schaffhausen.

 

Nuestra última parada son los famosos saltos de agua que propiciaron la aparición de la ciudad de Schaffhausen: Rheinfall.

Rheinfall

Las conocidas como cataratas del Rin se encuentran a escasos 7 minutos de Schaffhausen. Está considerado el mayor salto de agua de Europa, midiendo el río en este punto 150 metros de ancho y con una caída de 23 metros.

Para ver las cataratas tenemos dos opciones:

  • Podemos ir por la cara norte, donde la visita es gratuita pero las vistas son peores.
  • Podemos ir por la cara sur hasta el Castillo Laufen. Debemos pagar por acceder al recinto, pero las vistas son mejores, por lo que nos decantamos por esta opción.

Mapa de la zona

Castillo Laufen

Enfrente al castillo encontramos un parking gratuito pero la entrada al recinto cuesta 5 CHF. Una vez dentro visitamos el interior del castillo renacentista para poder ver una exposición sobre las cataratas, Historama

Después de ver la exposición comenzamos a recorrer los diferentes miradores a través del sendero Belvedere. Los miradores que más nos gustan son los últimos, pero también son en los que más salpica el agua, por lo que es aconsejable llevar un chubasquero y tener cuidado con la cámara y el móvil.

Desde el embarcadero se puede tomar un barco para acercarnos hasta Rheinfallfelsen, un peñasco que se encuentra en el medio de las cataratas. Allí podremos subir hasta el mirador donde ondea la bandera suiza. Los viajes cuestas 10 CHF, pero hay otros muchos recorridos. En el mismo embarcadero hay un panel informativo con todas las opciones disponibles.

Y así damos por concluido un día intenso. Aunque son muchas visitas, madrugando se pueden realizar todas en la misma jornada. Hasta el próximo destino.

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