Cuba

Cementerio de Cristobal Colón

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31 octubre, 2019

El cementerio Cristobal Colón en La Habana es una de las necrópolis más espectaculares del mundo. Sus elaboradas esculturas y su arquitectura hacen lógico que haya sido declarado Monumento Nacional de Cuba. También se encuentra entre los más grandes del mundo, ya que sus 57 hectáreas y más de un millón de sepulturas dan para pasar un mañana paseando por el camposanto descubriendo las historias que se esconden tras las lápidas.

Su historia

El arquitecto gallego Calixto de Loira y Cardoso fue el encargado del proyecto, que se terminó en 1886. Diseñó el camposanto en forma rectangular, dividido en cuatro grandes secciones, cada una con una plaza central. Dos avenidas (Obispo Fray Jacinto y Cristóbal Colón) dividen todo el camposanto, formando una gran cruz, en cuyo centro se encuentra la Capilla donde se ofician las ceremonias religiosas. La distribución de las tumbas se dispuso según el poder adquisitivo de las distintas familias, por eso existen zonas de primera, segunda y tercera clase.

El nombre del camposanto no es casual. La primera plaza que encontramos tras cruzar la portada principal es la plaza Cristóbal Colón. Aquí iban a descansar los restos del almirante, que se encontraban en la catedral de La Habana. Pero la independencia del país en 1898 provocó que España reclamase el cuerpo y lo enterrase en la catedral de Sevilla (hay muchas teorías sobre si estos son los verdaderos, pero esa ya es otra historia…), por lo que la plaza Cristóbal Colón se encuentra vacía.

Mapa del cementerio

Visitando el cementerio

Cuando llegamos al cementerio Cristobal Colón un gran arco nos da la bienvenida. Se trata de la Portada Principal, obra también de Calixto de Loira y Cardoso. Encima del arco podemos apreciar un grupo escultórico de las Virtudes Teologales (fe, esperanza y caridad) realizado en mármol de Carrara.

A continuación nombramos las diez tumbas que más nos llamaron la atención, ya sea por la fama del personaje, por su arquitectura o por la historia que guarda.

La del Gran Maestro del ajedrez

Aquí se encuentra enterrado el único cubano que llegó a campeón mundial de ajedrez(entre 1921 y 1927): José Raúl Capablanca y Graupera, toda una estrella de las 64 casillas que fue conocido en sus inicios como el Mozart del ajedrez, y más tarde como la máquina del ajedrez. Encima de su tumba se encuentra una escultura de la pieza de la dama en ajedrez (la más poderosa en el juego). La escultura es obra del artista cubano Florencio Gelabert (podemos ver más obras suyas en este mismo cementerio y repartidas por el resto del país).

Tumba de Capablanca

La del único enterrado de pie

Una de las historias más curiosas que descubrimos en nuestra visita fue la de Casimiro Eugenio Rodríguez Cartas. Este caballero cumplía condena por doble asesinato en el Castillo del Príncipe cuando conoció a la hija mayor del presidente Alfredo Zayas. Ella se enamoró del preso y consiguió que su padre indultase a Casimiro. La pareja se casó y Casimiro ocupó importantes cargos políticos. Pero Casimiro no cambiaba, y en uno de sus turbios negocios acabó asesinando a otra persona. Fue descubierto in fraganti por la policía, pero se acogió a su inmunidad parlamentaria. Se le acusó formalmente y hubo una votación para retirar o no su inmunidad. Las presiones resultaron y Casimiro no pudo ser enjuiciado. Sobre porqué fue enterrado de pie hay varias teorías. Nuestra guía nos explicó que fue como un castigo que se autoimpuso por la vida que llevó. Pero hay otra que no tiene por qué ser más realista, pero sí más divertida:

Un hombre que cayó de pie en la vida no puede ser enterrado de otra forma

Y así fue. Casimiro Eugenio es la única persona enterrada de pie en todo el cementerio de Colón, además de con una pistola en cada mano y un billete de 100 pesos en el bolsillo.

La de los supervivientes del Titanic

De los 705 supervivientes del Titanic dos acabaron sus días en La Habana. Julián Padrón y Florentina Durán fueron dos españoles que se conocieron en el famoso transatlántico. Ambos sobrevivieron a la tragedia y acabaron por contraer matrimonio y trasladarse a Cuba. Los dos se encuentran enterrados en uno de los mausoleos del cementerio.

La de la milagrosa

La tumba más famosa del cementerio es la de Amelia Goyri de la Hoz, la milagrosa. Ameia era una joven de clase alta que se enamoró de José Vicente, un hombre de clase social inferior. Su familia no aprobó la relación y la pareja tuvo que esperar hasta la muerte del padre de Amelia para casarse. A los pocos meses se queda embarazada pero poco antes del parto fallece, dando por supuesto los médicos que el niño también había muerto. El marido las entierra en su panteón de segunda clase y no en el de la familia de ella, de primera, pues sabía que era la única manera de que sus cuerpos descansasen juntos. Trece años después fallece el padre de José y decide enterrarlo en la mismo bóveda que su amada. Cuando abren la tumba encuentran el cuerpo de Amelia intacto sosteniendo en brazos al bebé. El hecho se conoció por toda la ciudad y a partir de ese momento Amelia fue conocida como la milagrosa.

tumba amelia

Tumba de Amelia Goyri

La gente que acude a su tumba realiza una petición (normalmente relacionado con un embarazo), hace sonar una de las argollas para despertar a Amelia y da la vuelta a la estatua sin darle nunca la espalda.. Hoy en día es muy habitual poner a una niña el nombre de Amelia si hubo alguna complicación durante el embarazo y al final todo se resolvió bien.

Agradecimientos a Amelia por salir bien las peticiones realizadas

La de la que no quería perder ni al dominó

Juana Martín era una apasionada del dominó. Jugaba una partida con su marido y sus hijos cuando vio como cerraban la partida con un 3-1 cuando a ella solo le quedaba un 3-3. Sufrió varios infartos muriendo en la mesa con la ficha 3-3 en la mano. Hoy podemos ver la ficha del doble 3 en su tumba.

Tumba de Juana Martín

La de los héroes de la ciudad

La tumba a las Víctimas de la caridad o de los bomberos heroicos, como se la conoce, es una de las más visitadas del cementerio. El panteón llega hasta los 10 metros de altura en un homenaje a los bomberos que intentaron apagar el incendio de una droguería, fuego provocado por el propietario para cobrar el seguro. Las llamas eran tan fuertes que los bomberos no lograron apagarlo y fallecieron en el interior del establecimiento. En el monumento se pueden ver las caras de los héroes y unos murciélagos que representan la maldad del empresario. En lo alto de mausoleo hay un ángel sujetando a un bombero y apuntando con el dedo al cielo, que es donde descansan los bomberos de esta historia.

Tumba de los bomberos heroicos

La de una pareja contra la norma establecida

Hubo quien quiso crear un mausoleo que superase en altura al de los bomberos. Todo surge con un encuentro entre Juan de Pedro y Baró y Catalina Lasa. La pareja se enamora pero ella está casada, así que intenta por todos los medios que se apruebe una ley de divorcio en Cuba. Incluso visitaron al Papa en Roma y lograron que declarase nulo el matrimonio de Catalina y se casan en París.

Pero la sociedad cubana no aceptaba ese matrimonio, pues la ley seguía sin contemplar el divorcio. Así que convencieron al Presidente de la República, Mario García Menocal, para que promulgase la ley, cosa que hizo y automáticamente convirtió a Catalina en la primera cubana divorciada. Pero la hipócrita sociedad de la época seguía sin aceptar a la pareja. Se cuenta que la pareja acudió a una función de ópera en el Gran Teatro y el resto del público abandonó la sala en señal de protesta. La compañía actuó igual y Catalina les lanzó un collar de diamantes en señal de agradecimiento.

A su muerte su esposo quiso construirle el mausoleo más alto del cementerio, pero la ley no permitía igualar la altura del mausoleo de los bomberos. Y aquí es donde surge el ingenio cubano: construyó un monumento art decó, con la rosa Catalina esculpida en la cúpula, y plantó dos palmeras reales (símbolo de Cuba), ya que con el tiempo estas superarían en altura al monumento a los bomberos (como así ha sido).

Tumba de Catalina Lasa

La del amigo fiel

En La Habana también tuvieron su Hachiko. Se trata de Rinti, el perro de Jeannette Ryder. Cuando su dueña falleció Rinti acompañó al cortejo fúnebre y quedó a los pies de su tumba. No probó bocado y murió a los pocos días. El gesto de fidelidad del perro enterneció al Bando de Piedad, una sociedad protectora de niños y animales que fue fundada por la misma Jeannette, que financió la escultura del can a los pies de su dueña con la frase: Fiel hasta después de muerta.

La del fotógrafo

Piensa en el Che Guevara. ¿Te viene una imagen a la cabeza? Pues seguramente esa imagen sea la foto del Che que Alberto Díaz Korda sacó en 1960, convirtiéndose en una de las imágenes más icónicas del siglo XX. El fotógrafo fue enterrado aquí después de su fallecimiento en el 2001. En su lápida puede leerse una frase de Saint Exupéry muy acertada para un artista de la cámara como Korda.

Lo esencial permanece invisible para el ojo

La del arquitecto

José Matta fue director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana. A su muerte sus alumnos y colegas quisieron homenajearlo, y sabiendo su gusto por la arquitectura egipcia, le construyeron un mausoleo a semejanza de la pirámide de Keops pero un poco más pequeña, a escala 1/60. 

Tumba de José Matta

Información práctica

El cementerio abre todos los días de 8:00 a 17:00 (no le hagáis caso a google que pone que cierra los fines de semana y nosotros lo visitamos un domingo).

El precio de la entrada es de 5 CUC y te facilitan un mapa del recinto. Seguramente un empleado del recinto se ofrezca a haceros una pequeña visita guiada. Nosotros aceptamos y no pudimos quedar más encantados con nuestra guía (recordad darle un propina si os gustó su trabajo).

Para llegar al cementerio Cristobal Colón puedes optar por un taxi (por 4 o 5 CUc) o en el bus turístico T1 (10 CUC) que hace parada en el cementerio. Llegar caminando no es una opción recomendable (son 5 km y con el sol y la humedad de La Habana…).

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6 Comments
  1. Responder

    Maruxaina Bóveda

    7 noviembre, 2019

    ¿Y yo por qué no visité este cementerio? Estuvimos varios días en La Habana y no fuimos…Me ha encantado, todas y cada una de la curiosas historias.
    Sí que visitamos el de Santiago de Cuba, donde están Martí y Fidel pero este de La Habana no 🙁
    Voy a tener que volver a Cuba para conocerlo. Genial artículo compañero.

    • Responder

      Viajando el Mapa

      7 noviembre, 2019

      Y nosotros tendremos que volver a Cuba para visitar Santiago, que la parte sur de la isla no la pudimos visitar. Tenía claro que este artículo te iba a gustar jaja. Un abrazo.

  2. Responder

    Ruben

    7 noviembre, 2019

    Qué maravilla de post, me ha encantado no solo el recorrido por este cementerio, que no conocía, sino la multitud de historias que nos has enseñado. Esa es una de las partes que más me gusta de visitar un cementerio y es que a veces es el mejor lugar para conocer más de la sociedad e historia de los habitantes de la ciudad. Excelente trabajo.

    • Responder

      Viajando el Mapa

      7 noviembre, 2019

      ¡Hola! Ya sabemos que a ti también te gusta el necroturismo! Es una pasada conocer las historias que guarda el cementerio, pues sin conocerlas pasaría por un cementerio bonito con famosos enterrados. Gracias por la felicitaciones y seguimos leyéndonos!

  3. Responder

    Luz E.

    7 noviembre, 2019

    ¡Hola! Sinceramente, he disfrutado muchísimo conociendo el Cementerio de Cristobal Colón de La Habana, y sobretodo la historia de los que están enterrados aquí (sobre todo me ha sorprendido muchísimo la historia de Amelia la milagrisa). Me viene a la cabeza una pregunta, ¿hay carteles informativos y fue vuestro guía quien os dio a conocer las historias? Saludo!

    • Responder

      Viajando el Mapa

      7 noviembre, 2019

      ¡Hola! Fue nuestra guía quien nos contó las historias (aunque ya llevábamos información de casa). Con el mapa que te facilitan las puedes encontrar, pero recomendamos siempre aceptar la guía del propio cementerio, y más si es tan culta y atenta como la que nos tocó a nosotros. Un saludo!

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