Escocia Europa

Día 5: Segundo día en Skye

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18 abril, 2018

Despertamos contemplando el Loch Dunvengan desde nuestra habitación. La propietaria del B&B nos sorprende con un desayuno escocés increíble (destacamos el porridge con fruta!). No se me ocurre mejor manera de empezar el día, y estos detalles hacen que los días en Skye sen los que mas nos gustaron de todo el viaje. Nos despedimos de Minnie agradeciéndole su hospitalidad y ponemos rumbo al faro de Neist Point. Cerca del faro hay un aparcamiento gratuito. El faro fue inaugurado en 1909, y desde 1990 se controla desde Edimburgo.

Vistas al principio del camino

Desde el aparcamiento se tarda unos 30 minutos andando hasta el faro. La localización, aunque muy distinta, no deja de evocarme a Fisterra, será por ese sensación de encontrarse ante el fin del mundo (aunque en los días claro se pueden divisar las islas hébridas exteriores, aunque los días claros no suelen abundar por estos lares). Cuando aparcamos no vemos el faro, pero siguiendo el camino, y al ascender un poco, ya podemos divisarlo. La grandeza del faro es su entorno, ya que el edificio está bastante descuidado. Cuando decidimos volver nos enfrentamos a las escaleras de vuelta, pero con calma porque son unas cuantas.

Faro de Neist Point

La siguiente parada es el Fairy Glen. El valle de las hadas aparece después de tomar un desvío en Uig y seguir por un camino de único carril. Cuando aparece el primer montículo aparcamos a la izquierda (también podemos seguir y aparcar al lado de un lago) y escalamos el montículo. Al llegar arriba divisamos una colección de montículos. Sobresale el Castle Ewen. Un pequeño sendero conduce a la cima, aunque hay que ayudarse de los brazos para trepar.

Al seguir nuestro recorrido pasamos por Quiraing, una parte de la cordillera de Trotternish. No teníamos planeado parar aquí, pero al ver la belleza del lugar casi era una obligación bajarse. Al borde del aparcamiento hay un pequeño parking (en los meses de verano está siempre lleno) desde el que sale una ruta circular de senderismo de unos 6,8 km. Nosotros no la completamos, realizamos un tercio de ella y regresamos sobre nuestros pasos. Nos encontramos con una pareja de Canadá que nos cuenta que esta ruta se encuentra entre las diez más espectaculares que se pueden realizar en islas de todo el mundo. Sin duda este alto en el camino merece mucho la pena.

Seguimos hasta Kilt Rock y las Mealt Falls para ver como el lago Mealt se precipita en unos acantilados de 50 metros formados por columnas de basalto. Hay zona para aparcar y un mirador vallado. Aquí había una food truck con hamburguesa de haggis y, pese a mis reticencias previas, estaba espectacular! Aquí nos tomamos un merecido descanso, el día está siendo exigente y aun nos falta una última ruta.

Mealt Falls

Y ésta es para ver el  Old Man of Storr. Esta formación rocosa es una de las mayores atracciones de la isla y, según mi opinión, tiene las mejores vistas de todo Skye. Junto a la carretera vemos varios coches aparcados en el arcén y un gran número de personas que se dirigen hasta lo alto de la colina. El recorrido de ida y vuelta es de 3,85 km. Aunque al principio el camino es sencillo, la cosa se complica cuando estamos llegando. El camino se encuentra en muy mal estado y tenemos que ayudarnos de las manos para “trepar” el último trecho. Pero las vistas lo merecen, y si no juzgad…

Cuando aun estamos arriba vemos venir una nube con “cara” de pocos amigos. Empezamos el descenso, pero al poco tiempo la lluvia nos coge. No sé si existirá un récord  de descenso del Old Man of Storr, pero si existe lo hemos batido. La gente se quedaba mirando a esos dos gallegos que bajaban corriendo por esa pendiente endiablada.

“Coma pitos” llegamos al coche. Nos secamos un poco y ponemos rumbo a Portree, la capital de Skye. Es un típico pueblo costero, sin demasiado encanto en general exceptuando la zonal del muelle. Y aquí es a donde nos dirigimos para tomar un típico fish and chips en The Harbour Fish & Chip Shop. La tienda es azul por fuera y en el cartel únicamente pone Fish & Chips. Apenas hay una mesa alta en el interior, así que toca comer fuera ante la inquisidora mirada de las gaviotas (sujetad vuestra comida como si no hubiese mañana!). Damos buena cuenta de la comida y volvemos al coche para ir a nuestro hostel.

Llegamos hasta el límite de la isla donde se encuentra Skye Backpackers. Es un hostel muy curioso, donde dormiremos en una caravana instalada en el jardín. No es ni la mitad de cómodo que nuestro último B&B, pero en la zona común conocemos a dos alemanas y un colombiano que nos hacen más amena la tarde noche jugando al Risk. Después de la derrota salimos a tomar una pinta en un bar cercano y nos despedimos hasta que el camino nos vuelva a encontrar.

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