Senderismo

Ruta por las antiguas fábricas de papel de Lousame

en
8 julio, 2020

Edificios abandonados tomados por la naturaleza, cascadas, pozas, petroglifos, pasarelas de madera y mucho verde son alicientes suficientes para descubrir la ruta por las antiguas fábricas de papel de Lousame, uno de las etapas de senderismo más bonitas que hemos realizado.

El nombre del itinerario es Ruta por los ríos Vilacoba y San Xusto, pero se la conoce como la de las antiguas fábricas de papel de Lousame, ya que en estos ríos estuvieron asentadas varias papeleras desde el siglo XIX. Poco a poco fueron cesando su producción hasta que en los años 80 cerró la última de ellas. Hoy nos queda una romántica imagen de edificios abandonados tomados por la naturaleza. 

Para descubrirlos tenemos que visitar el ayuntamiento de Lousame, muy próximo a Noia. La ruta son poco más de 20 kilómetros, la mayoría de ellos por senderos bordeando ríos en medio de un bosque de ribera. Solo encontramos una subida durante la ruta, poco más de 3 kilómetros que nos regalará una panorámica de la Ría de Muros y Noia, la Ría da Estrela. Nosotros elegimos uno de los recorridos que propone el Club Acivro. Lo catalogan como difícil porque bordea una zona del río con cuerdas y en las que con condiciones húmedas es fácil resbalarse. El mismo club de senderismo presenta alternativas más asequibles.

La ruta

Comenzamos la ruta de las fábricas de papel de Lousame aparcando en el entorno del ayuntamiento y caminando hasta llegar al panel informativo que da inicio a la ruta. A los 400 metros encontramos un área recreativa con un antiguo molino, pero es al kilómetro de empezar la etapa cuando encontramos la primera fábrica, la antigua papelera de Brandia.

Papelera Brandia

Papelera de Brandia

 

Se trata de la más antigua de las fábricas, abierta a principios del siglo XIX. En los años 60 trasladó parte de su producción a Vidán, en Santiago, y ya en los 80 abandonó su sede en Lousame y llevó toda la carga operativa para la capital gallega. La empresa tomó su nombre de la cercana aldea de Brandia y aún lo mantiene, ya que es  la única papelera que sigue funcionando.

Seguimos el camino remontando el Vilacoba, río que desemboca en la Ensenada da Bogalleira en Noia. A los 2,5 kilómetros llegamos a nuestra siguiente parada, la antigua fábrica de papel de Fontán. Esta antigua empresa se fundó en el siglo XIX por 5 socios, entre los que se encontraba Rosendo Fontán. Su hijo, Domingo Fontán, fue un importante matemático, político y geógrafo, además del creador del primer mapa topográfico y científico de Galicia

Papelera Fontán

Papelera de Fontán

 

En esta zona encontramos un cruce de caminos, teniendo que tomar el camino sur, ya que por el norte será por donde regresaremos al final de la etapa.

El camino continúa bordeando el río hasta llegar a la papelera de Galiñeira, una pequeña empresa que se fundó a mediados del XIX. El edificio de dos plantas presenta arcadas de medio punto en la planta baja que creemos que soportaban una balconada. Es la última de las papeleras que veremos en esta primera parte de la ruta. 

Papeleira Galiñeira

Papeleira da Galiñeira

 

Sobre el kilómetro 6 llegamos a la aldea de Lesende, donde nos podemos desviar para ver un par de petroglifos. Hay un cartel informativo sobre los grabados rupestres, pero el sendero que conduce a ellos es de difícil acceso ya que no está limpio de tojos. Si llegáis hasta ellos veréis dos rocas, una con una especie de serpiente y otra con círculos concéntricos, que están datadas en el 2.000 a.C. 

Petroglifo Lesende

Uno de los petroglifos de Lesende. Foto de AlmaGz

 

Después de una zona de pasarelas llegamos al inicio de la subida por el Monte Culou. Son unos 4 kilómetros de subida continua, a veces por un cortafuegos. Casi en lo mas alto podemos disfrutar de unas fantásticas vistas de la Ría de Muros y Noia, con la villa de Noia en primer término y Muros medio escondida.

Monte Culou

Vistas desde el Monte Culou

 

Bajamos el monte y llegamos hasta la aldea de San Xusto. Aquí seguimos el curso del Río San Xusto, que acabará desembocando en el Vilacoba. El primer salto de agua que nos regala es el de la Fervenza de San Xusto.

Fervenza de San Xusto

Fervenza de San Xusto

 

Poco después encontramos la Fervenza de Toxosoutos, un último gran salto de agua hasta llegar a la Iglesia de San Xusto de Toxosoutos.

Fervenza de Toxoutos

Fervenza de Toxosoutos

 

El antiguo monasterio de San Xusto de Toxosoutos se fundó sobre una pequeña ermita románica. Está registrado que fue Pedro Crescón quien la traspasó en 1929 a dos caballeros que pertenecían a la corte de Alfonso VII, Froilán Alonso y Pedro Muñiz Carnota. Éstos se acogieron a la regla benedictina y fueron medrando gracias a las posesiones que les cedieron el rey y el obispo Xelmírez. En su época de esplendor el monasterio llegó a tener propiedades por toda Galicia, Zamora y Portugal. En 1504 el monasterio de Sobrado dos Monxes anexionó el de Toxosoutos, que se pasó a la orden cisterciense. Con la desamortización de Mendizábal comenzó el declive del monasterio, que se completó cuando el párroco vendió el claustro románico para instalarlo en el pazo de A pena de Ouro, de Noia. Hoy lo que podemos ver es la iglesia con la torre del campanario, y dos pequeños edificios rehabilitados que funcionan como alojamiento turístico.

Monasterio San Xusto de Toxoutos

Monasterio San Xusto de Toxosoutos

 

Continuamos bordeando el río, donde podremos ver algún puente medieval. Sobre el kilómetro 16 empieza un tramo algo complicado, que solo recomendamos realizar si el terreno está seco. Si ha llovido en los últimos días lo mejor es seguir el sendero de la derecha, que se aleja del río pero resulta más seguro. 

Lo mejor de seguir el camino difícil es que podemos disfrutar de la Fervenza Secreta, un salto de agua con varias pozas donde podemos pararnos a descansar un rato y a refrescarnos (aunque el agua corta). 

Fervenza Secreta

Fervenza Secreta

 

Poco después, sobre el kilómetro 17, tenemos que desviarnos para ver las ruinas de la papelera de Boña. Nos pasa lo mismo llegando al kilómetro 18, donde debemos tomar el camino que nace a la derecha para llegar hasta la papelera de Maceiriñas.

Ahora solo queda recorrer los dos últimos kilómetros de la ruta, donde volvemos a pasar por el cruce de la papelera Fontán, sólo que ahora debemos girar a la derecha y continuar hasta llegar de nuevo al cartel informativo.

Como veis la ruta por las fábricas de papel de Lousame es un camino relativamente fácil y atractivo, donde el río nos acompaña en la mayor parte del recorrido y la sombra de los árboles nos protegen del sol. Pocas rutas de senderismo tan bonitas hemos visto en nuestra vida. 

 

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Comentarios
  1. Responder

    Pasaporte a la Tierra

    Variación #17 julio, 2020 de 18:49

    Tenemos muchas ganas de visitar Galicia pero aun no hemos podido, nos apuntaremos esta ruta por las antiguas fábricas de papel de Lousame ya que no habíamos oído hablar de ella hasta ahora.
    Sin duda alguna hay unos paisajes increíbles y que nos digáis que es una de las etapas más bonitas que habéis realizado hace que nos entre más la curiosidad y queramos hacerla cuanto antes.
    Hermosas vistas desde el Monte Culou y de las fervenzas ¿cuanto tiempo tardasteis en hacer la etapa completa?
    Nosotros intentaríamos visitar los dos petroglifos ya que nos parecen de interesante los grabados rupestres :).
    Gracias por compartir vuestra experiencia, un saludo.

    • Responder

      Viajando el Mapa

      Variación #17 julio, 2020 de 18:55

      Pues tardamos unas 6 horas, porque paramos para comer, para sacar fotos, para refrescarnos en las pozas… Es una etapa que merece mucho la pena. Cuando vengáis a Galicia avisad, que nos ofrecemos de guías para enseñaros esta tierra de ensueño.

  2. Responder

    Kris

    Variación #18 julio, 2020 de 13:09

    Me has descubierto algo nuevo de Galicia que no conocía: su historia papelera. Ahora aquellos lugares resultan mágicos envueltos por el verde del bosque. La ruta me ha parecido muy agradable, no es demasiado larga, perfecta para un día, hacerla con tiempo, comer a medio camino y aunque el agua “corta” igual hasta darse un buen chapuzón. Esas pozas invitan a ello. Además me parece un lugar muy tranquilo, que en los momentos que estamos viviendo es lo que muchos buscamos.
    Un saludo y buen fin de semana.

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